MIEDO A VIVIR · Alicia Nombre cambiado para preservar la privacidad

Hace algo más de año y medio comencé mi terapia con Flores de Bach en el centro Noray Terapia Floral. No conocía esta Terapia Natural, era algo nuevo y desconocido para mí. ¿Cómo la conocí? Pues por un comentario de una compañera en el trabajo. La escuché en un par de ocasiones decir que su hermana había acudido a este centro y que estaba muy cambiada, que era otra persona. Yo, cuando la escuchaba, pensaba: “quiero ser como ella”. Cada vez sentía más curiosidad y pensaba: “¿será verdad?”.

En un par de ocasiones le pedí el número de teléfono, pero no me lo daba, y yo tampoco insistía demasiado. No fue hasta diciembre de 2015 que me dio un bajón muy fuerte en el trabajo, supuestamente por depresión y ansiedad, con su correspondiente tratamiento de pastillas y más pastillas, las cuáles me dejaban atontada, me sentía todo el día como drogada, sin ganas de vivir. Y así fue, ya desesperada, cuando le insistí a mi compañera que me diera el teléfono del terapeuta. Me lo dio, llamé, y tengo que decir que fue la llamada de teléfono que, sin saberlo en ese momento, le daría un giro a mi vida.

Como ya he dicho fue sin mucho conocimiento y nerviosa, pero sobre todo iba muy esperanzada y un poco ilusionada pensando si sería verdad que con la terapia con Flores de Bach iba a cambiar tanto. Y ahí llegué yo, muy pequeñita, con mis miedos, mis inseguridades, mi sentimiento de culpa, mis apegos (en especial con mi perro), mi timidez, mi falta de deseo sexual, mi poco amor propio… Sí, iba jodida pero, en realidad, no me daba cuenta de que me pasaba todo esto. Empecé a ir a consulta una vez cada tres semanas, al principio con un remedio rescate. Poco a poco, con el control del médico, fui dejando las pastillas, ya que comprendí que quitan los síntomas, pero no arreglan los problemas. Cuando empecé la terapia yo tenía pareja, a los dos meses se acabó la relación, hasta ese momento no me sentía capaz de acabar con ella, pero sabía desde hacía tiempo que esa relación no iba a ninguna parte, pero lo dicho, no me atrevía. Con las esencias florales, poco a poco, iba sintiendo dentro de mí una fuerza que no había notado nunca. Notaba que algo se me removía, que algo estaba cambiando. La gente de mi alrededor también me lo notaba, y mucho.

Cuando llevaba unos meses de terapia me dio un bajoncillo, me sentía fuera de lugar, que no encontraba mi sitio en la vida, pero poco a poco esa sensación fue desapareciendo y continué adelante. Yo soy muy impaciente y eso hacía que, a veces, me desesperara, porque quería que todo cambiase más rápido, pero todo tiene su proceso y eso lo veo ahora.

… Pero todo tiene su proceso y eso lo veo ahora.


Sinceramente, me cuesta un poco recordar, después de casi año y medio, qué queda de aquella persona que yo era. Sólo sé que ahora me siento mucho más segura, el sentimiento de culpa algunas veces todavía me viene pero no me tortura como antes y de otras cuestiones emocionales quiero contar un poco más en detalle.

Sinceramente, me cuesta un poco recordar qué queda de aquella persona que yo era.

Mi timidez: soy mucho menos tímida, pero quiero seguir trabajando en ello, aunque mi cambio en este tema ha sido muy notable. Antes me costaba mucho relacionarme, hablar con la gente que no conocía, ahora, como he dicho, me cuesta menos.

Mis apegos: tengo que decir que este tema ha sido un poco duro. Yo tenía mucho apego a mi hijo y, sobre todo, con mi perro, con mi perro era casi enfermiza. Para mí era un sufrimiento constante. El solo hecho de ir a comprar, trabajar, tomarme algo por ahí y dejar a mi perro solo provocaba en mi pensamientos como: “no me va a querer por dejarlo solo” y eso me mataba. Y con mi hijo más o menos igual. Todavía me pasa, pero con mucha menos frecuencia y, sobre todo, controlo mucho mejor mis pensamientos y ese apego.

Mis miedos: en general tenía muchos miedos pero, sobre todo, a vivir. Sí, miedo a vivir. Miedo a coger el coche e ir para algún sitio que no estuviera dentro de mi zona de confort, miedo a ir sola de vacaciones, a ir al cine, a tomar café, a relacionarme…, no pararía, como ya he dicho, miedo a vivir. Pues bien, estoy soltera y la mayoría de las cosas las hago sola. Uno de mis grandes logros, irme de vacaciones con mi hijo a París los dos solos, yo que nunca he viajado, aunque ganas no me faltaban, pero no me atrevía a hacerlo. Esta vez me atreví y no tengo palabras para explicar lo orgullosa que me siento de este gran cambio que he dado. Y todo gracias a mi trabajo interior y a la Terapia con Flores de Bach.

… En general tenía muchos miedos pero, sobre todo, a vivir.

Sé que tengo y quiero seguir mejorando en muchas cosas y, de hecho, estoy en ello, pero mi balance en este año y medio de terapia es claramente brutal. En definitiva, mi experiencia con la Terapia Floral ha sido y es una de las mejores cosas que he descubierto, y lo digo con conocimiento de causa. Ha sido un antes y un después.

Alicia, 37 años, agosto de 2017


DEPRESIÓN ANÍMICA · Manolo Nombre cambiado para preservar la privacidad

Bueno, voy a contar un poco mi experiencia con la Terapia Floral y cómo me ha ido.

Cuando empecé me encontraba bastante mal y muy agotado, tenía un problema con mi mujer, su confianza en mí no era muy buena, y ya no digo sus celos, que no me dejaban vivir una vida como debe vivir cualquier persona, con esa libertad para poder hacer, decidir, hablar y relacionarme con la tranquilidad de que no me estén observando y juzgando por lo que hago o digo. Esto se agravaba como mi forma de ser. Yo siempre me he sentido responsable y dedicado a mi trabajo y, en esta situación, el trabajo se convirtió en mi refugio para huir de aquella vida tan limitada en la que me encontraba. Esto, con el tiempo, me fue pasando factura, cada día me sentía más cansado, más estresado, más triste, pues mi vida era siempre lo mismo, una vida muy triste y sin alicientes.

Empecé con la Terapia Floral, que para mí era algo desconocido, pero a la vez sentía la curiosidad de ver por mí mismo si daría resultado. Después de probar durante años con psicólogos, psiquiatras e interminables tratamientos de pastillas, fui dándome cuenta de que lo único que hacían era tranquilizarme y enmascarar de alguna manera el dolor y el malestar que sentía, lo cual fue una pérdida de tiempo y dinero que no recuperaré, y sin resultado alguno, pues mis problemas seguían estando ahí, no se solucionaban, que era lo que yo quería, ponerle solución y empezar a vivir de otra manera.

Las pastillas lo único que hacían era enmascarar el dolor y el malestar que sentía, lo cual fue una pérdida de tiempo.

Con la Terapia Floral, conforme ha ido pasando el tiempo, me he ido dando cuenta de algunos de mis errores, comportamientos que no eran los más adecuados pues yo me limitaba a hacer todo lo que podía tanto en el trabajo como en la casa sin dar muchas explicaciones y sin relacionarme ni con mi mujer ni con mis hijas. Sentía que mis hijas cada día estaban más lejos de mí e incluso no me sentía querido por ellas, pero el problema era yo que cada día me distanciaba más de ellas porque estaba mal, me sentía mal y se daban cuenta de ello.

Sé que la forma de seguir adelante la tengo que ir viendo por mí mismo.

Sin embargo, hoy en día mi relación con ellas ha mejorado bastante, hablamos más y decimos las cosas de otra forma diferente e incluso me dicen que he cambiado bastante, aunque yo me siento que aun puedo mejorar mucho más y que me queda un largo trecho por delante que quiero seguir mejorando. Sé que la forma de seguir adelante la tengo que ir viendo por mí mismo. Con el tiempo he visto que las cosas se pueden ver de diferente forma. A la hora de afrontar los problemas o decidir no sirve de nada darles vueltas y sufrir por ellos, hay que darles una solución y dársela con el corazón, hay que afrontarlos y aceptarlos como son y seguir viviendo, porque nadie va a hacerlo por ti, y las cosas que no te aportan nada bueno hay que irlas apartando de tu lado, igual con las personas, que tienes que ver si realmente te dan y aportan cosas buenas.

A la hora de afrontar los problemas o decidir no sirve de nada darles vueltas y sufrir por ellos, hay que darles una solución y dársela con el corazón.

Manolo, 49 años, 2017.


EXCESO DE RESPONSABILIDAD · Juan Nombre cambiado para preservar la privacidad

Tengo 36 años.

Me gustaría compartir con vosotros y vosotras mi experiencia con la Terapia Floral o terapia con Flores de Bach ya que, sinceramente, no creía que eso me fuese a ayudar, pero cuando te ves perdido por los motivos que os voy a contar a continuación nos agarramos a lo que sea.

Por circunstancias de la vida he tenido una infancia un poco complicada, con un accidente de tráfico cuando tenía 9 años, una separación de mis padres con 10 años, una operación de mi madre a vida o muerte con 12 años de la cual salió adelante, 2 relaciones fallidas una de más de 7 años y otra de más de 2 años y bueno, otras vivencias que van pasando en la vida  y que te van hundiendo poco a poco.

Hace un año y medio, aproximadamente, coincidí con mi última ex novia y la note totalmente diferente hasta el punto de que parecía otra persona. Al preguntarle me dijo que había acudido a una Terapia Floral, de la cual yo no había oído hablar en mi vida. Ella, que era consciente de todo lo que había pasado en mi vida, me la recomendó y yo, la verdad, le dije que con lo que había pasado en la vida no necesitaba nada de eso. Pero a los pocos meses se me juntaron varios problemas de golpe (laborales, familiares y con una persona que conocí que me estaba haciendo sufrir) hasta el punto que dejé de encontrar sentido a mi vida y lo único que hacía era llorar por cualquier cosa, digamos que perdí mi esencia como persona. 

En ese momento llame a mi ex novia llorando sin saber por qué, pidiéndole ayuda ya que me veía en un túnel sin salida, mi mochila de problemas (como yo la llamo) se había llenado y no podía más. Ella me puso en contacto rápidamente con José Antonio Sande (al cual agradezco públicamente su ayuda). En cuanto me vio me explicó lo que era la Terapia Floral, cómo se aplicaba, para qué servía y que él trabajaba sobre un plazo de, aproximadamente, once o doce meses.

… Me transmitió una paz interior y una seguridad que es imposible de explicar con palabras

Fue algo muy extraño porque cuando lo vi por primera vez para la entrevista inicial ya me transmitió una paz interior y una seguridad que es imposible de explicar con palabras. Cuando empezamos la terapia me preguntó cuáles eran mis propósitos y yo, la verdad, es que los que le dije lo hice sin fe ninguna de conseguirlos, ya que no podía ver nada, así que me dijo que los anotara y los guardó. Otra de las cosas que me sorprendieron bastante es que me dijo que me leyera unos artículos suyos y no entendía prácticamente nada sobre lo que es la conciencia y la consciencia, diferencia entre dolor y sufrimiento y muchos más (lo cual recomiendo que leáis todos).

Las primeras cosas que yo le dije era que mi madre para mí era lo más importante en esta vida por todo lo que había sufrido por sacarnos a mí y a mi hermana adelante, otra de las cosas es que yo quería conocer a alguien, casarme y ser padre ya, y por último que yo vivía por y para mi trabajo, que eso era lo que me mantenía diariamente. 

Pues bien, cuando nos pusimos manos a la obra y con el paso de las consultas empecé a comprender que, efectivamente, mi madre es lo más importante en mi vida, pero no por ello tenía que ir a verla todos los días, sino simplemente verla menos pero cuando yo estuviera bien, porque sin darme cuenta mi madre sufría porque no me veía bien la mayoría de los días y ahora, cuando voy, disfrutamos más el uno del otro.

En el tema de pareja sigo soltero, como cuando empecé la terapia, pero soy feliz ya que ahora comprendo que las cosas llegan cuando tienen que llegar y no hay que forzar nada. Sigo queriendo formar una familia pero ya no me preocupa cuándo será, no tengo esa ansiedad que antes me estaba haciendo sufrir tanto.

… Respecto al tema del trabajo he comprendido, que es solo eso, un trabajo

Con respecto al tema del trabajo he comprendido, que es solo eso, un trabajo, y que aunque sigo dado en 100% ahora procuro no estresarme tanto y veo las cosas con mucha más claridad. En definitiva que gracias a la Terapia Floral y al trabajo interior realizado digamos que he alcanzado mi equilibrio emocional. 

Soy consciente de que los problemas me van a venir pero no les tengo miedo ni los esquivo sino que simplemente los afronto y les doy la importancia que tienen.

Aún me sorprendo cómo, con el paso de las consultas y tomando esencias florales, mi manera de pensar y de actuar con todo mi entorno (amigos, familiares, chicas) ha ido cambiando casi sin darme cuenta. Simplemente me preguntaba a mí mismo una y otra vez "¿cómo es posible que haya hecho esto y me sienta bien, cuando antes ese cúmulo de sensaciones ni se me pasaban por la cabeza?". Inexplicable con palabras (y me alegra que así sea porque esa sensación es única).

… La lógica en esto de la vida no existe porque lo que para mí es lógico para otra persona no lo es.

Para terminar me quedo con que estamos aquí de paso, que la lógica en esto de la vida no existe porque lo que para mí es lógico para otra persona no lo es. Ahora vivo cada día como si fuese el último.

La palabra clave de todo esto es comprender.

Almería, 22 de Julio de 2017.


CONTROL Y SOBREPROTECCIÓN · José Nombre cambiado para preservar la privacidad

Después de casi 8 meses de terapia me doy cuenta de que ha mejorado mi percepción de la vida, mis sentimientos, mis comportamientos, mi consciencia y mi conciencia sobre lo que ocurre en mi entorno y mi posición ante los asuntos que se presentan en el devenir cotidiano, habiendo ganado en tranquilidad, sosiego ante la vida y mayor capacidad de criterio para abordarla.

En Septiembre/16 llegue a la consulta buscando enderezar un rumbo que consideraba estaba perdiendo, adecuar mi situación personal y afectiva ante los asuntos vitales y sus acontecimientos. Ahora tengo la cierta sensación que he conseguido en muy buena parte mi objetivo.

Aunque mantengo hábitos y costumbres anteriores, es del todo cierto que los abordo de otra forma, con más calma, sin excitaciones, sin hacerlos para demostrarme a mí mismo y a los demás que soy “importante”. Hago las cosas porque me apetecen y cuando me apetecen, con sorprendente relajación y conciencia.

He ido perdiendo los miedos infundados y las incertidumbres que sin saber me asediaban.

He entendido que los demás, aquellos que me rodean, los que están situados en mi entono natural, tienen capacidad suficiente para afrontar problemas y que por tanto he de prestarles la confianza necesaria para que desarrollen su actividad vital, sin miedo a que puedan cometer errores, pues de humanos es equivocarse y corregir si ello es necesario.

He ido perdiendo los miedos infundados y las incertidumbres que sin saber me asediaban.

Al hilo de los errores que cometemos, también he de decir que ahora me cuesta mucho menos trabajo reconocer los míos, que el perfeccionismo es un defecto, que nadie es perfecto en la vida y que buscar serlo de forma permanente y continua no es aconsejable. Equivocarse es normal y ayuda a mejorar, pues se aprende de los errores, se intentan corregir en el momento oportuno, cuando es necesario y no antes (ya no pongo el parche antes del pinchazo, espero que se produzca, localizo el sitio y reparo). Entender esto me ha ayudado mucho, ha contribuido en mejorar mi situación personal y la de mi entorno.

Con ese planteamiento me he dado cuenta que ahorro energía, que me relajo más, que tengo mi mente más descansada y, por ende, preparada para abordar los acontecimientos que se me presentan con más coherencia y tranquilidad, desarrollándolos con mayor satisfacción.

… El perfeccionismo es un defecto, nadie es perfecto en la vida y buscar serlo de forma permanente y continua no es aconsejable.

Al entender que nadie somos perfectos y que buscar la perfección puede ser perjudicial, he empezado a creer en la responsabilidad de las personas y con ello he conseguido relajar de forma importante el ejercicio de control implacable que mantenía. Ahora creo que el exceso de control no es bueno ni para los demás ni para mí mismo, pues se coarta libertades y casi te convierte en un “pequeño dictador”, hechos que nunca pueden ser recomendables. A toda persona coherente le supongo capacidad suficiente para afrontar su vida e intento comprenderla con sus virtudes y sus defectos.

Todo esto me ha llevado a situarme en un plano de mayor humildad, posición que consideran y agradecen los que me rodean, lo que ha hecho posible el reforzamiento de los lazos afectivos, posibilitado el deseo de compartir más tiempo con las personas a las que considero importantes en mi vida y disfrutar de ellas, de sus inquietudes, de sus opiniones, de sus creencias………he ganado en FELICIDAD.

Ahora creo que el exceso de control no es bueno ni para los demás ni para mí mismo.

Igualmente he mejorado en tolerancia y entiendo mucho mejor a los demás, las diversas forma que tienen de ver el mundo, aceptando que yo no siempre tengo la razón, que mi opinión puede ser discutible y mejorada, lo que me ayuda a enriquecerme personalmente.

Con esta creencia firme, también he aprendido a ESCUCHAR, cualidad que es muy aceptada por mi entorno. De esta forma incremento mi capacidad para entender mejor a las personas con las que comparto espacios vitales, lo que me lleva a una relación más estrecha y entrañable con todas ellas.

Otra actitud que practico con satisfacción es la de no imponer siempre mis criterios como únicos, así me he dado cuenta que mis planteamientos son más reconocibles, mi personalidad mejor aceptada, mis criterios mejor escuchados y que he ido obteniendo mayor confianza de mis interlocutores.

En general he ganado mucho como persona, habiendo observado que he enderezado un rumbo equivocado. Ahora creo que estoy en el camino adecuado y me lo viene demostrando mi devenir vital, día tras día.

Carboneras a 01 de Mayo de 2017.

NORAY TERAPIA FLORAL
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