“La edad no define la madurez, las experiencias vividas, sí. ”

Anónimo

Experiencias personales de terapia en Almería

Experiencias personales.

Relatos reales.

Algunas personas han querido compartir parte de su experiencia sobre su proceso terapéutico vivido en NORAY TERAPIA FLORAL.

Distintos conflictos vitales, incomparables problemáticas, diferentes formas de entender el mundo, las relaciones, la realidad; hombres y mujeres han redactado un escrito al finalizar su proceso de sanación para compartir su experiencia. Hemos alterado los nombres para preservar la privacidad.

Soy responsable pero no culpable

Cansada, muy cansada de visitar psicólogos, psiquiatras, terapias de pareja... La medicación me dejaba dormida y los psicólogos no cambiaban mi forma de vida (o de no vida). La tristeza, amargura, apatía, ira, se apoderaron de mí, era mi estado natural. Intenté hacer cosas que me mantuvieran activa (Cáritas, cursos…) pero nada llenaba mi sensación de vacío.

Terapia sobre responsabilidad en Almería

Llegué a enfermar, mi corazón no soportó tanta presión provocándome aneurisma de aorta. Tenía que operarme, no me quedaba energía. Asumí la operación como una prueba del Universo y pensé que podía salir reforzada. No fue así, la tristeza, apatía, baja autoestima, miedos, apego, dependencia, ira, volvieron con más intensidad. Dos años después entré en depresión diagnosticada pero no sanada con los medicamentos que solo me dejaban dormida, dejándome llevar sin ser la protagonista de mi vida.

La tristeza, amargura, apatía, ira, se apoderaron de mí, era mi estado natural.

Justo en esa agonía, una amiga me habló de la Terapia Floral, de un terapeuta que había conocido y que le iba muy bien con él. No me interesó mucho la información porque ya no creía en nada ni nadie, pero un día me invitó a que la acompañara a una charla que daba ese terapeuta del que me había hablado, fui con ella a Viator, escuché a José Antonio y me enganché por su forma de explicar las cosas; hablaba de ego, consciencia y cosas muy raras para mí pero que iban llegando con fuerza a alguna parte de mí que despertó mi atención y quise descubrir ese nuevo mundo de consciencia.

¿Y si pruebo con esto? Me hice esa pregunta varias veces y… a los pocos días llamé para pedir cita.

Hoy sé que acababa de tomar la mejor decisión de mi vida. Empecé la terapia, todo fue cambiando, los más cercanos a mí se daban cuenta de mis cambios, al principio muy sutiles y cada vez más intensos, pero en este proceso de evolución, la vida me pegó un palo inesperado, fuerte, muy fuerte, creía que todo lo avanzado se había derrumbado y retrocedí, me tambaleó la sacudida pero gracias a Dios o al Universo estaba en terapia y con las esencias de Flores de Bach. Necesité sesiones de urgencia, llamadas desesperadas a mi terapeuta que eran atendidas con paciencia y comprensión. Volví a retomar mis progresos, poco a poco, con altibajos pero sin retroceso.

Hacerme responsable con terapia individual en Almería

Ya estoy en mi sesión número doce y puedo mirar atrás viendo lo que he dejado, lo que he aprendido y aprehendido. Mi autoestima ha subido, los miedos y la ira disminuyen, he podido perdonar y hacer cosas antes impensables para mí, tan sencillas para cualquier persona pero muy limitantes para mí, el solo hecho de coger el coche me causaba ansiedad, ahora me atrevo aunque sean trayectos cortos pero lo hago porque he aprendido que los miedos paralizan y hay que hacer las cosas aun teniendo miedo. También he reforzado mucho mi autoestima y no necesito que la gente me acepte para sentirme bien, no tengo que demostrar nada que no sea yo. He aprendido que cada uno es como es y no siempre gustamos a todo el mundo, pero eso no me deja fuera de la sociedad ni me limita para avanzar en mi crecimiento porque en “mi mundo” todo está bien.

He podido perdonar y hacer cosas antes impensables para mí.

Ahora no me siento culpable de las cosas que no me salen bien, soy responsable de lo que hago pero en ningún caso culpable, como también he aprendido a no culpar a los demás como antes solía hacer en mi estado de ego total. Sé que sigo viviendo todavía en parte de ego pero me hago más consciente de mis actos y aprendo de mis errores.

No necesito que la gente me acepte para sentirme bien.

He dejado atrás tantos malos hábitos adquiridos a lo largo de mi vida, por repetición de programas, patrones de familia, etc. Ya no juzgo las conductas de los demás porque entiendo que cada uno evoluciona a su ritmo, he aprendido también que el Amor sano no es posesión ni control, que los hijos son mi responsabilidad pero en su justa medida, su vida la deben controlar ellos y yo sólo acompaño y estoy a su lado, no los dirijo como antes creía que tenía que ser.

Soy responsable de lo que hago pero en ningún caso culpable.

Han cambiado tantas cosas en mí…, he aceptado tantas cosas que me han hecho más libre que no podría enumerar todas sin extenderme demasiado.

Hacerme responsable con terapia individual en Almería

Sé que me queda mucho camino por recorrer, mucho que aprender, pero tengo las herramientas para poder hacer frente a lo que venga. Ahora soy más consciente de lo que hago, sé que puedo elegir entre dolor y sufrimiento. Sé que tendré momentos difíciles y caídas de las que sacaré el aprendizaje para seguir evolucionando porque, como dice mi terapeuta “TODOS SOMOS ALMAS EN PROCESO”.

Gracias a Noray Terapia Floral, a José Antonio y a las Flores de Bach.

Paula, 51 años, 2019.

El Despertar a mi consciencia

Terapia sobre despertar a la consciencia en Almería

Cuando el ser humano, alguna vez en la vida, transita el sendero de la oscuridad conoce su propia decadencia, física y emocional, desaparece para el mundo y se siente nada. El miedo más atroz, la tristeza y la desesperanza fueron mis compañeros de viaje durante un largo periodo de mi vida, compañeros inseparables que se adueñaron de mí, tomaron mi cuerpo y mi mente, para hacerme sufrir en lo más hondo de mi ser y, de paso, expandir mi sufrimiento de dentro afuera, haciendo sufrir a los demás, de los que me alejé y, junto a mi amiga soledad, emprendí mi oscura noche del alma.

El miedo más atroz, la tristeza y la desesperanza fueron mis compañeros de viaje durante un largo periodo de mi vida.

Tiempo antes de despertar ya comenzó a resonar en mi mente una nueva filosofía, una nueva forma de entender mi experiencia, en la que mi alma aún no se hallaba, llena de conceptos y explicaciones de contenido etéreo, vago, impreciso, en aquel momento carentes de sentido salvo que eran vacías para mí, recogidas en algunos libros que pude desmenuzar y, especialmente, de la mano de mi entonces profesor y terapeuta, con el que compartí largas horas de escucha en las que reinaba mi inconsciencia y escepticismo, grabados en mí, en aquel tiempo, “a fuego“. Ego, consciencia, Espíritu, Ser, niveles de consciencia, transferencia e ilusión de un ego dominante y manipulador, mundo inconsciente, rendición..., mi vida eran mis pensamientos, que en aquel tiempo me devoraban, y un laberinto de emociones reprimidas y ahogadas, que luchaban por salir. Perdida, era una autómata más de los miles y millones que recorren este mundo. El mío, mi mundo, era tan real... que no cabía nada más.

Terapia individual en Almería sobre despertar a la consciencia

Pero comencé a despertar, sin darme apenas cuenta, de mi propia pesadilla, a flotar y a dejarme ir en un mar que empezaba a recobrar la calma, con una melodía de fondo que se fue convirtiendo muy despacio en el mástil al que agarrarme, en la luz que alumbró mi camino, en el elixir de mi despertar…, comencé aceptar y abrazar mis emociones, a desencadenarme lentamente de la rigidez de mis pensamientos, a desnudar mi alma, y desde la nada, ser todo, y ser yo; lo más sorprendente es que al tiempo que todo se sucedía, que el Universo trabajaba a escondidas para salvarme, mi miedo, mi gran monstruo, también iba debilitándose, y yo era capaz de mirarlo de frente, cara a cara, recuperando mi libertad. Así fue como reconocí la presencia en mí de la dualidad ego-consciencia y aprendí a escuchar a mi Ser Interior. Entendí que yo era un pequeño universo, un pequeño yo gobernado por mis pensamientos y arrastrado por mis emociones y, de alguna forma, esta nueva dimensión cobró un sentido increíble para mí, porque me liberó de una buena parte del sufrimiento que me autoinfligía. Pude entender que el ruido de mis pensamientos y mi sufrimiento son parte del ego que dirige mi vida pero más allá, si escucho y observo silenciosamente mi mundo interior, puedo ser testigo, y ese testigo silencioso es una consciencia interminable y perpetua de la que emerge todo, donde reside mi Ser Interior, y ahí podía permanecer en paz.

Aprendí a dejar ir, a dejar correr mis sentimientos, sin alimentarlos con voraces pensamientos…

Aprendí a dejar ir, a dejar correr mis sentimientos, sin alimentarlos con voraces pensamientos, hasta que desaparecen y mueren, como las olas del mar, porque como ellas, son sólo energía, programas de supervivencia que mi mente crea para nutrir mi falso yo, para alimentar a mi ego, que en definitiva es sólo una ilusión… Y aprendí a “aceptar”, el significado de esta palabra aplicado a mi pequeño mundo me deslumbró, porque podía transformarlo, podía dejar que las cosas y los momentos fuesen, sin resistirme, sin luchar, dejándome ir, rindiéndome, sin que mi mente elaborara una historia para satisfacer mi ego; y de esta forma los momentos, las cosas, las personas… encontraban su lugar, en equilibrio y armonía con el Universo. Este viaje de introspección me devolvió el amor hacia mí misma, volví a quererme, a perdonarme, a ser indulgente conmigo misma, a intentar dar lo mejor de mí en cualquier momento y en cualquier lugar, a mostrar al mundo la mejor versión de mi misma.

… Aprendí a aceptar.

Recuperé las ganas de vivir, y comencé a vivir, aquí y ahora, que es donde transcurre nuestra existencia.

Helena, 41 años, 2019.

Reconciliarse con una misma

Frustración, culpabilidad, agotamiento, tristeza, crisis existencial, desaliento, etc. eran algunos de los sentimientos con los que llegué hace prácticamente un año a Noray Terapia Floral. Antes de ello pasé por varios psicólogos sin éxito alguno. Cada vez que salía de la consulta todo parecía que iba a cambiar, sin embargo todo seguía siendo igual, mientras que mi desilusión se incrementaba de manera exponencial. Esta situación resultaba ser cada vez más crítica para mí. Me ahogaba, me bloqueaba, me humillaba, y no sabía ni podía desprenderme de todo lo insano que me rodeaba.

Terapia sobre reconciliarse consigo misma en Almería

Una tarde-noche, bajo el influjo de aquel gran estado de angustia en el que me encontraba, recordé a alguien que había pasado por una situación difícil, y que tras hacer terapia con Flores de Bach parecía otra persona (en positivo). Pese a que hacía tiempo que no hablaba con él, no dudé en llamarle. Fue una auténtica llamada de socorro. En cuanto escuché la pasión con que me relataba su experiencia con la Terapia Floral, me aferré a ella pese al escepticismo inicial que podía sentir.

Yo tenía un objetivo claro, recuperar la serenidad que perdí y que tanto anhelaba.

Desde un primer momento de la consulta se pusieron las cartas sobre la mesa y se estableció el compromiso. Me tenía que esforzar para que el resultado fuera positivo pero el esfuerzo no era un problema para mí. Yo tenía un objetivo claro, recuperar la serenidad que perdí y que tanto anhelaba.

En aquella primera sesión escuché con gran incredulidad que en un par de meses me sentiría notablemente mejor. Sin prácticamente reparar en aquellas palabras que podían ser las de un mero vendedor, las almacené en mi memoria y me dediqué poco a poco a seguir las instrucciones que recibía y a prestar atención a lo que sentía. Terapeuta, paciente y esencias florales, éramos un equipo en el que cada uno tenía su función para alcanzar el objetivo, la serenidad.

Terapia individual en Almería sobre reconciliarse consigo misma

Fueron pocas las sesiones necesarias para: 1) recaudar algunas de las herramientas que me ayudarían a realizar una mejor gestión emocional, 2) sentir el efecto de las esencias florales en mí y 3) ser consciente de mi notable mejoría emocional. Y sí, sorprendentemente esto ocurrió transcurrido un par de meses, tal y como el terapeuta indicó en aquella primera entrevista. En ese momento, ya no me aferraba a la Terapia Floral como mi tabla de salvación sino que ya era capaz de sentir, desde una perspectiva más tranquila, que aquellos botecitos, que aquellas actividades que parecían inicialmente “tontas”, tenían un gran sentido y así se estaba viendo reflejado en mí.

Terapeuta, paciente y esencias florales, éramos un equipo…

El tiempo transcurría, las sesiones continuaban y mi deseo de volver a ir a cada consulta aumentaba, pero simplemente por las ganas de compartir cuáles eran los avances y cómo mejoraba. Entre consulta y consulta, anotaba con ilusión todo aquello nuevo que sentía para cuando llegara la próxima poderlo compartir. Me sentía muy orgullosa de mis avances en materia de gestión emocional, al mismo tiempo que anonadada por los logros que estaban consiguiendo terapia y terapeuta en mi persona.

Experiencias de terapia en Almería sobre reconciliarse consigo misma

La terapia terminó y aquella persona, YO, que inicialmente llegó con un mapa emocional en el que primaba el miedo a la soledad (problema fundamental por las circunstancias del momento) y el exceso de autoexigencia y timidez, sufrió una pequeña-gran metamorfosis. Esta conversión fue el resultado de un período de transición en el que se dedicó a conocerse, al mismo tiempo que a desprenderse de los patrones insanos adquiridos, para así encontrar el equilibrio que le llevaría en volandas a la tan añorada serenidad.

Me sentía muy orgullosa de mis avances en materia de gestión emocional…

A día de hoy, y ahora sí hablo en primera persona, ya no tengo miedo a estar sola. No quiero decir que la soledad sea mi estado utópico en el que vivir, pero sí he experimentado y experimento que en soledad soy capaz de estar serena y feliz. En este tiempo de terapia, he conseguido “reconciliarme con mi casa” (en realidad conmigo misma) y sentirla el hogar que me cobija. Hace un año, la situación era bien diferente, en tanto que el mero hecho de pensar en que se acercaba el momento de atravesar su puerta y entrar, era motivo de ansiedad. Por otro lado, sigo siendo una persona autoexigente y tímida. Sin embargo, considero que de un modo equilibrado. En la actualidad mi autoexigencia no me genera estrés y mi posible timidez (bastante aminorada) no me limita. Por poner algún ejemplo, tanto es así que a día de hoy, por motivos profesionales, soy capaz de ofrecer conferencias ante un par de cientos de personas, sintiendo una tranquilidad, firmeza y seguridad en mí misma que se transmite a los oyentes, tal y como ellos mismos comentan. Por último, decir que quienes me conocen bien y quienes me conocen no tan bien, coinciden. Ellos hablan de brillo, de luz, en definitiva entiendo que de energía positiva. Energía que de no estar serena no sería capaz de emitir, así que el objetivo ha sido conseguido.

Gracias Noray Terapia Floral por hacerlo posible. Hemos sido un gran equipo.

Lucía, 35 años, 2018.

Vivir en piloto automático

¿Has tenido alguna vez la sensación de haber ido por la vida “con el piloto automático puesto”?

Bien, esa es la sensación que tengo.

Un buen día, hace casi un año, conocí a una persona que me cambiaría la vida, me hizo replantearme que probablemente esa “extraña forma de pensar” no era sino “diferente” y me envió al lugar adecuado para descubrir algo que me cambiaría la vida: el Centro de Terapias Naturales Noray Terapia Floral.

Terapia sobre vivir en piloto automático en Almería

Cuando comienzas un proceso de desarrollo o evolución personal tienes un día en que todo empieza; en mi caso, ese proceso había comenzado ya pero de forma totalmente inconsciente y sin que yo hubiera reparado en ello. Había cambiado algunos aspectos de mi vida porque no me hacían sentir bien, pero siempre desde la inconsciencia y no los suficientes. Los deportistas entenderán fácilmente el siguiente símil: es como entrenar “por sensaciones” apretando o aflojando según si te sientes mejor o peor, en lugar de hacerlo con un pulsómetro que te mantiene siempre informado de cómo está tu corazón y te ayuda a controlar perfectamente todo. Pues algo parecido. Fui para cambiar algunos aspectos de mi emocionalidad que me condicionaban mucho las relaciones personales y acabé siendo consciente de muchísimas cosas más.

¿Has tenido alguna vez la sensación de haber ido por la vida “con el piloto automático puesto”?

Siempre he sido una persona de actividad mental constante, hasta el punto de la no desconexión ni para descansar cuando algún sentimiento me inquietaba, sobre todo sentimientos de culpabilidad, autocrítica o autoexigencia. Aprendí a detenerlos y respetar mi tiempo de descanso. Comprendí que era una persona bastante reactiva, había ido corrigiendo inconscientemente mi reactividad pero no era suficiente porque no sabía que lo era; cambié mi actitud reactiva por una actitud activa, sabiendo ver el “desde dónde” de mis reacciones y, especialmente, el “desde dónde” de las personas con las que era más reactivo.

Terapia individual en Almería sobre vivir en piloto automático

El exceso de laboriosidad y autoexigencia me condicionaban bastante y me consumían demasiada energía…

Fui corrigiendo mi actitud insegura en algunas situaciones, pues me limitaba demasiado, pasando a ser más espontáneo, lo que me afianzaba en una mayor seguridad en mí mismo y limitaba mi exceso de timidez. El exceso de laboriosidad y autoexigencia me condicionaban bastante y me consumían demasiada energía, mi capacidad de delegar era prácticamente nula y hacía gala de un perfeccionismo claramente fuera de justa medida. Aprendí a parar, delegar y ser más tolerante con la imperfección, eso me ayudó en muchos otros aspectos, pues la energía disponible para cosas más productivas es mayor. Entendí también que el hecho de “pasar desapercibido” se había convertido en una tónica habitual que orientaba mi vida y alimentaba negativamente mi ego. Algo que estaba fuera de justa medida y alimentaba otros programas como el autoconcepto o la autoestima bajos y que, especialmente en la adolescencia, me habían condicionado mucho.

Experiencias de terapia en Almería sobre vivir en piloto aotomático

… El mayor salto cualitativo fue conseguir hacerme consciente de aquello que debía cambiar para lograr una mayor serenidad.

Creo que el mayor salto cualitativo fue conseguir hacerme consciente de aquello que debía cambiar para lograr una mayor serenidad. Entendí que había estado cambiando inconscientemente el alimento de mi ego pero no sabía por qué, lo comprendí y descubrí muchos más. Aún sigo descubriendo y trato de cambiarle el alimento. Todo este proceso ha abierto una vía de trabajo personal que no hace más que reportarme bienestar, por ello he decidido continuarlo con los cursos de formación en desarrollo personal que imparte mi terapeuta en su centro.

Dado que siempre se puede ampliar y mejorar... ¿por qué detenerme aquí?

Marcos, 39 años, 2018.

Miedo a vivir

Hace algo más de año y medio comencé mi terapia con Flores de Bach en el centro Noray Terapia Floral. No conocía esta Terapia Natural, era algo nuevo y desconocido para mí. ¿Cómo la conocí? Pues por un comentario de una compañera en el trabajo. La escuché en un par de ocasiones decir que su hermana había acudido a este centro y que estaba muy cambiada, que era otra persona. Yo, cuando la escuchaba, pensaba: “quiero ser como ella”. Cada vez sentía más curiosidad y pensaba: “¿será verdad?”.

En un par de ocasiones le pedí el número de teléfono, pero no me lo daba, y yo tampoco insistía demasiado. No fue hasta diciembre de 2015 que me dio un bajón muy fuerte en el trabajo, supuestamente por depresión y ansiedad, con su correspondiente tratamiento de pastillas y más pastillas, las cuáles me dejaban atontada, me sentía todo el día como drogada, sin ganas de vivir. Y así fue, ya desesperada, cuando le insistí a mi compañera que me diera el teléfono del terapeuta. Me lo dio, llamé, y tengo que decir que fue la llamada de teléfono que, sin saberlo en ese momento, le daría un giro a mi vida.

Terapia sobre miedo a vivir en Almería

Como ya he dicho fue sin mucho conocimiento y nerviosa, pero sobre todo iba muy esperanzada y un poco ilusionada pensando si sería verdad que con la terapia con Flores de Bach iba a cambiar tanto. Y ahí llegué yo, muy pequeñita, con mis miedos, mis inseguridades, mi sentimiento de culpa, mis apegos (en especial con mi perro), mi timidez, mi falta de deseo sexual, mi poco amor propio… Sí, iba jodida pero, en realidad, no me daba cuenta de que me pasaba todo esto. Empecé a ir a consulta una vez cada tres semanas, al principio con un remedio rescate. Poco a poco, con el control del médico, fui dejando las pastillas, ya que comprendí que quitan los síntomas, pero no arreglan los problemas. Cuando empecé la terapia yo tenía pareja, a los dos meses se acabó la relación, hasta ese momento no me sentía capaz de acabar con ella, pero sabía desde hacía tiempo que esa relación no iba a ninguna parte, pero lo dicho, no me atrevía. Con las esencias florales, poco a poco, iba sintiendo dentro de mí una fuerza que no había notado nunca. Notaba que algo se me removía, que algo estaba cambiando. La gente de mi alrededor también me lo notaba, y mucho.

Cuando llevaba unos meses de terapia me dio un bajoncillo, me sentía fuera de lugar, que no encontraba mi sitio en la vida, pero poco a poco esa sensación fue desapareciendo y continué adelante. Yo soy muy impaciente y eso hacía que, a veces, me desesperara, porque quería que todo cambiase más rápido, pero todo tiene su proceso y eso lo veo ahora.

Terapia individual en Almería sobre miedo a vivir

… Pero todo tiene su proceso y eso lo veo ahora.

Sinceramente, me cuesta un poco recordar, después de casi año y medio, qué queda de aquella persona que yo era. Sólo sé que ahora me siento mucho más segura, el sentimiento de culpa algunas veces todavía me viene pero no me tortura como antes y de otras cuestiones emocionales quiero contar un poco más en detalle.

_Sinceramente, me cuesta un poco recordar qué queda de aquella persona que yo era.

Mi timidez: soy mucho menos tímida, pero quiero seguir trabajando en ello, aunque mi cambio en este tema ha sido muy notable. Antes me costaba mucho relacionarme, hablar con la gente que no conocía, ahora, como he dicho, me cuesta menos.

Mis apegos: tengo que decir que este tema ha sido un poco duro. Yo tenía mucho apego a mi hijo y, sobre todo, con mi perro, con mi perro era casi enfermiza. Para mí era un sufrimiento constante. El solo hecho de ir a comprar, trabajar, tomarme algo por ahí y dejar a mi perro solo provocaba en mi pensamientos como: “no me va a querer por dejarlo solo” y eso me mataba. Y con mi hijo más o menos igual. Todavía me pasa, pero con mucha menos frecuencia y, sobre todo, controlo mucho mejor mis pensamientos y ese apego.

Experiencias de terapia en Almería sobre depresión

Mis miedos: en general tenía muchos miedos pero, sobre todo, a vivir. Sí, miedo a vivir. Miedo a coger el coche e ir para algún sitio que no estuviera dentro de mi zona de confort, miedo a ir sola de vacaciones, a ir al cine, a tomar café, a relacionarme…, no pararía, como ya he dicho, miedo a vivir. Pues bien, estoy soltera y la mayoría de las cosas las hago sola. Uno de mis grandes logros, irme de vacaciones con mi hijo a París los dos solos, yo que nunca he viajado, aunque ganas no me faltaban, pero no me atrevía a hacerlo. Esta vez me atreví y no tengo palabras para explicar lo orgullosa que me siento de este gran cambio que he dado. Y todo gracias a mi trabajo interior y a la Terapia con Flores de Bach.

… En general tenía muchos miedos pero, sobre todo, a vivir.

Sé que tengo y quiero seguir mejorando en muchas cosas y, de hecho, estoy en ello, pero mi balance en este año y medio de terapia es claramente brutal. En definitiva, mi experiencia con la Terapia Floral ha sido y es una de las mejores cosas que he descubierto, y lo digo con conocimiento de causa. Ha sido un antes y un después.

Alicia, 45 años, 2017.

Depresión anímica

Bueno, voy a contar un poco mi experiencia con la Terapia Floral y cómo me ha ido.

Cuando empecé me encontraba bastante mal y muy agotado, tenía un problema con mi mujer, su confianza en mí no era muy buena, y ya no digo sus celos, que no me dejaban vivir una vida como debe vivir cualquier persona, con esa libertad para poder hacer, decidir, hablar y relacionarme con la tranquilidad de que no me estén observando y juzgando por lo que hago o digo. Esto se agravaba como mi forma de ser. Yo siempre me he sentido responsable y dedicado a mi trabajo y, en esta situación, el trabajo se convirtió en mi refugio para huir de aquella vida tan limitada en la que me encontraba. Esto, con el tiempo, me fue pasando factura, cada día me sentía más cansado, más estresado, más triste, pues mi vida era siempre lo mismo, una vida muy triste y sin alicientes.

Terapia individual en Almería sobre depresión anímica

Empecé con la Terapia Floral, que para mí era algo desconocido, pero a la vez sentía la curiosidad de ver por mí mismo si daría resultado. Después de probar durante años con psicólogos, psiquiatras e interminables tratamientos de pastillas, fui dándome cuenta de que lo único que hacían era tranquilizarme y enmascarar de alguna manera el dolor y el malestar que sentía, lo cual fue una pérdida de tiempo y dinero que no recuperaré, y sin resultado alguno, pues mis problemas seguían estando ahí, no se solucionaban, que era lo que yo quería, ponerle solución y empezar a vivir de otra manera.

Terapia sobre depresión en Almería

Las pastillas lo único que hacían era enmascarar el dolor y el malestar que sentía, lo cual fue una pérdida de tiempo.

Con la Terapia Floral, conforme ha ido pasando el tiempo, me he ido dando cuenta de algunos de mis errores, comportamientos que no eran los más adecuados pues yo me limitaba a hacer todo lo que podía tanto en el trabajo como en la casa sin dar muchas explicaciones y sin relacionarme ni con mi mujer ni con mis hijas. Sentía que mis hijas cada día estaban más lejos de mí e incluso no me sentía querido por ellas, pero el problema era yo que cada día me distanciaba más de ellas porque estaba mal, me sentía mal y se daban cuenta de ello.

Experiencias de terapia en Almería sobre depresión

Sé que la forma de seguir adelante la tengo que ir viendo por mí mismo.

Sin embargo, hoy en día mi relación con ellas ha mejorado bastante, hablamos más y decimos las cosas de otra forma diferente e incluso me dicen que he cambiado bastante, aunque yo me siento que aun puedo mejorar mucho más y que me queda un largo trecho por delante que quiero seguir mejorando. Sé que la forma de seguir adelante la tengo que ir viendo por mí mismo. Con el tiempo he visto que las cosas se pueden ver de diferente forma. A la hora de afrontar los problemas o decidir no sirve de nada darles vueltas y sufrir por ellos, hay que darles una solución y dársela con el corazón, hay que afrontarlos y aceptarlos como son y seguir viviendo, porque nadie va a hacerlo por ti, y las cosas que no te aportan nada bueno hay que irlas apartando de tu lado, igual con las personas, que tienes que ver si realmente te dan y aportan cosas buenas.

A la hora de afrontar los problemas o decidir no sirve de nada darles vueltas y sufrir por ellos, hay que darles una solución y dársela con el corazón.

Manolo, 48 años, 2017.

Exceso de responsabilidad

Tengo 36 años.

Me gustaría compartir con vosotros y vosotras mi experiencia con la Terapia Floral o terapia con Flores de Bach ya que, sinceramente, no creía que eso me fuese a ayudar, pero cuando te ves perdido por los motivos que os voy a contar a continuación nos agarramos a lo que sea.

Por circunstancias de la vida he tenido una infancia un poco complicada, con un accidente de tráfico cuando tenía 9 años, una separación de mis padres con 10 años, una operación de mi madre a vida o muerte con 12 años de la cual salió adelante, 2 relaciones fallidas una de más de 7 años y otra de más de 2 años y bueno, otras vivencias que van pasando en la vida y que te van hundiendo poco a poco.

Terapia sobre exceso de responsabilidad en Almería

Hace un año y medio, aproximadamente, coincidí con mi última ex novia y la note totalmente diferente hasta el punto de que parecía otra persona. Al preguntarle me dijo que había acudido a una Terapia Floral, de la cual yo no había oído hablar en mi vida. Ella, que era consciente de todo lo que había pasado en mi vida, me la recomendó y yo, la verdad, le dije que con lo que había pasado en la vida no necesitaba nada de eso. Pero a los pocos meses se me juntaron varios problemas de golpe (laborales, familiares y con una persona que conocí que me estaba haciendo sufrir) hasta el punto que dejé de encontrar sentido a mi vida y lo único que hacía era llorar por cualquier cosa, digamos que perdí mi esencia como persona.

En ese momento llame a mi ex novia llorando sin saber por qué, pidiéndole ayuda ya que me veía en un túnel sin salida, mi mochila de problemas (como yo la llamo) se había llenado y no podía más. Ella me puso en contacto rápidamente con José Antonio Sande (al cual agradezco públicamente su ayuda). En cuanto me vio me explicó lo que era la Terapia Floral, cómo se aplicaba, para qué servía y que él trabajaba sobre un plazo de, aproximadamente, once o doce meses.

… Me transmitió una paz interior y una seguridad que es imposible de explicar con palabras.

Fue algo muy extraño porque cuando lo vi por primera vez para la entrevista inicial ya me transmitió una paz interior y una seguridad que es imposible de explicar con palabras. Cuando empezamos la terapia me preguntó cuáles eran mis propósitos y yo, la verdad, es que los que le dije lo hice sin fe ninguna de conseguirlos, ya que no podía ver nada, así que me dijo que los anotara y los guardó. Otra de las cosas que me sorprendieron bastante es que me dijo que me leyera unos artículos suyos y no entendía prácticamente nada sobre lo que es la conciencia y la consciencia, diferencia entre dolor y sufrimiento y muchos más (lo cual recomiendo que leáis todos).

Las primeras cosas que yo le dije era que mi madre para mí era lo más importante en esta vida por todo lo que había sufrido por sacarnos a mí y a mi hermana adelante, otra de las cosas es que yo quería conocer a alguien, casarme y ser padre ya, y por último que yo vivía por y para mi trabajo, que eso era lo que me mantenía diariamente.

Terapia individual en Almería sobre exceso de responsabilidad

Pues bien, cuando nos pusimos manos a la obra y con el paso de las consultas empecé a comprender que, efectivamente, mi madre es lo más importante en mi vida, pero no por ello tenía que ir a verla todos los días, sino simplemente verla menos pero cuando yo estuviera bien, porque sin darme cuenta mi madre sufría porque no me veía bien la mayoría de los días y ahora, cuando voy, disfrutamos más el uno del otro.

En el tema de pareja sigo soltero, como cuando empecé la terapia, pero soy feliz ya que ahora comprendo que las cosas llegan cuando tienen que llegar y no hay que forzar nada. Sigo queriendo formar una familia pero ya no me preocupa cuándo será, no tengo esa ansiedad que antes me estaba haciendo sufrir tanto.

… Respecto al tema del trabajo he comprendido, que es solo eso, un trabajo.

Con respecto al tema del trabajo he comprendido, que es solo eso, un trabajo, y que aunque sigo dado en 100% ahora procuro no estresarme tanto y veo las cosas con mucha más claridad. En definitiva que gracias a la Terapia Floral y al trabajo interior realizado digamos que he alcanzado mi equilibrio emocional.

Soy consciente de que los problemas me van a venir pero no les tengo miedo ni los esquivo sino que simplemente los afronto y les doy la importancia que tienen.

Experiencias de terapia en Almería sobre exceso de responsabilidad

Aún me sorprendo cómo, con el paso de las consultas y tomando esencias florales, mi manera de pensar y de actuar con todo mi entorno (amigos, familiares, chicas) ha ido cambiando casi sin darme cuenta. Simplemente me preguntaba a mí mismo una y otra vez "¿cómo es posible que haya hecho esto y me sienta bien, cuando antes ese cúmulo de sensaciones ni se me pasaban por la cabeza?". Inexplicable con palabras (y me alegra que así sea porque esa sensación es única).

… La lógica en esto de la vida no existe porque lo que para mí es lógico para otra persona no lo es.

Para terminar me quedo con que estamos aquí de paso, que la lógica en esto de la vida no existe porque lo que para mí es lógico para otra persona no lo es. Ahora vivo cada día como si fuese el último.

La palabra clave de todo esto es comprender.

Juan, 36 años, 2017.

Control y sobreprotección

Después de casi 8 meses de terapia me doy cuenta de que ha mejorado mi percepción de la vida, mis sentimientos, mis comportamientos, mi consciencia y mi conciencia sobre lo que ocurre en mi entorno y mi posición ante los asuntos que se presentan en el devenir cotidiano, habiendo ganado en tranquilidad, sosiego ante la vida y mayor capacidad de criterio para abordarla.

En Septiembre/16 llegue a la consulta buscando enderezar un rumbo que consideraba estaba perdiendo, adecuar mi situación personal y afectiva ante los asuntos vitales y sus acontecimientos. Ahora tengo la cierta sensación que he conseguido en muy buena parte mi objetivo.

Terapias naturales y emocionales en Almería

Aunque mantengo hábitos y costumbres anteriores, es del todo cierto que los abordo de otra forma, con más calma, sin excitaciones, sin hacerlos para demostrarme a mí mismo y a los demás que soy “importante”. Hago las cosas porque me apetecen y cuando me apetecen, con sorprendente relajación y conciencia.

He ido perdiendo los miedos infundados y las incertidumbres que sin saber me asediaban.

He entendido que los demás, aquellos que me rodean, los que están situados en mi entono natural, tienen capacidad suficiente para afrontar problemas y que por tanto he de prestarles la confianza necesaria para que desarrollen su actividad vital, sin miedo a que puedan cometer errores, pues de humanos es equivocarse y corregir si ello es necesario.

He ido perdiendo los miedos infundados y las incertidumbres que sin saber me asediaban.

Al hilo de los errores que cometemos, también he de decir que ahora me cuesta mucho menos trabajo reconocer los míos, que el perfeccionismo es un defecto, que nadie es perfecto en la vida y que buscar serlo de forma permanente y continua no es aconsejable. Equivocarse es normal y ayuda a mejorar, pues se aprende de los errores, se intentan corregir en el momento oportuno, cuando es necesario y no antes (ya no pongo el parche antes del pinchazo, espero que se produzca, localizo el sitio y reparo). Entender esto me ha ayudado mucho, ha contribuido en mejorar mi situación personal y la de mi entorno.

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Con ese planteamiento me he dado cuenta que ahorro energía, que me relajo más, que tengo mi mente más descansada y, por ende, preparada para abordar los acontecimientos que se me presentan con más coherencia y tranquilidad, desarrollándolos con mayor satisfacción.

… El perfeccionismo es un defecto, nadie es perfecto en la vida y buscar serlo de forma permanente y continua no es aconsejable.

Al entender que nadie somos perfectos y que buscar la perfección puede ser perjudicial, he empezado a creer en la responsabilidad de las personas y con ello he conseguido relajar de forma importante el ejercicio de control implacable que mantenía. Ahora creo que el exceso de control no es bueno ni para los demás ni para mí mismo, pues se coarta libertades y casi te convierte en un “pequeño dictador”, hechos que nunca pueden ser recomendables. A toda persona coherente le supongo capacidad suficiente para afrontar su vida e intento comprenderla con sus virtudes y sus defectos.

Todo esto me ha llevado a situarme en un plano de mayor humildad, posición que consideran y agradecen los que me rodean, lo que ha hecho posible el reforzamiento de los lazos afectivos, posibilitado el deseo de compartir más tiempo con las personas a las que considero importantes en mi vida y disfrutar de ellas, de sus inquietudes, de sus opiniones, de sus creencias… he ganado en FELICIDAD.

Ahora creo que el exceso de control no es bueno ni para los demás ni para mí mismo.

Igualmente he mejorado en tolerancia y entiendo mucho mejor a los demás, las diversas forma que tienen de ver el mundo, aceptando que yo no siempre tengo la razón, que mi opinión puede ser discutible y mejorada, lo que me ayuda a enriquecerme personalmente.

Con esta creencia firme, también he aprendido a ESCUCHAR, cualidad que es muy aceptada por mi entorno. De esta forma incremento mi capacidad para entender mejor a las personas con las que comparto espacios vitales, lo que me lleva a una relación más estrecha y entrañable con todas ellas.

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Otra actitud que practico con satisfacción es la de no imponer siempre mis criterios como únicos, así me he dado cuenta que mis planteamientos son más reconocibles, mi personalidad mejor aceptada, mis criterios mejor escuchados y que he ido obteniendo mayor confianza de mis interlocutores.

En general he ganado mucho como persona, habiendo observado que he enderezado un rumbo equivocado. Ahora creo que estoy en el camino adecuado y me lo viene demostrando mi devenir vital, día tras día.

José, 50 años, 2017.