¿Por qué es bueno comprender las emociones de niñas y niños?

Hablar de emociones es hablar de rasgos de temperamento y personalidad que nos hace únicos con relación a los demás, y es que esa capacidad de sentir hace que, a lo largo de nuestras vidas, podamos aprender de las distintas experiencias vividas configurando nuestra forma de ser. Unas experiencias y emociones que son particularmente importantes cuando hablamos de la infancia. Identificarlas, reconocerlas, comprenderlas y gestionarlas equilibradamente será de gran ayuda, no sólo para madres y padres sino también para profesionales de la enseñanza, la Educación, la Psicología, etc.

Participar activamente de la educación emocional de los y las pequeñas y ser conscientes y respetuosos con sus necesidades les ayudará tanto a ellos en su desarrollo como a las personas adultas que les acompañan. Ello proporcionará una perspectiva mucho más amplia y considerada de su comportamiento.

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Crianza y educación, dos cuestiones bien diferentes.

Hace ya bastantes años, en el primer colegio en el que entré de maestro, di clase a dos hermanos que me parecieron educados, honestos, sinceros, atentos y buenas personas. En aquellos años mi experiencia como maestro era escasa y el trato con los niños y niñas se reducía al que vivía en el colegio, por lo que podía tener mucha teoría educativa, pero muy poco práctica. Aquellos hermanos eran para mí un ejemplo de niños bien educados. Un día me atreví a preguntarle a su padre cómo lo había hecho para que sus hijos fuesen de ese modo. Era un hombre con pinta de hippy, limpio y aseado, cercano y un poco serio, me miró a los ojos y me dijo: “les dedico tiempo”. Aquella respuesta me impactó.

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Amor y firmeza



“En la educación del niño cierto grado de firmeza es emocionalmente asumible, de injusticia no”.

Firmeza y amor son dos factores de una ecuación educativa en la que los padres y madres por un lado y los docentes por otro han de hacer sus cálculos para dar con la combinación adecuada para cada caso. En este artículo quiero referirme a las familias como eje de la educación emocional de las niñas y niños.

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E.E.I.

Este texto forma parte de los cursos de Educación Emocional Infantil impartidos por el autor.

IMPACIENCIA

Conceptos y significados.

La impaciencia es una cualidad emocional que se complementa, dentro de la estructura emocional, con la paciencia. Ambos aspectos son los dos extremos de una misma estructura y, como siempre, tienen su justa medida que les hace ser equilibradas y sanas o desequilibradas e insanas. Quizás la impaciencia sea más fácil de identificar como perjudicial, sin embargo, fuera de justa medida, ambas, paciencia e impaciencia, pueden resultar insanas.

Siempre resulta esclarecedor, curioso, útil y culturizador conocer los orígenes de las palabras, su etimología. La palabra “paciencia” deriva del latín patientia, y ésta de pacere, “pacer”, haciendo referencia a la actitud que mantienen los animales herbívoros que se alimentan en el campo: una actitud tranquila. La “impaciencia” es un estado de intranquilidad asociado a no poder o no saber esperar que algo suceda o deje de suceder. Este estado puede estar conformado, a nivel emocional, por diversas sensaciones, emociones y sentimientos como: desesperanza, exasperación, irritación, enfado, desagrado, nerviosismo, excitación, etc.

El niño, en general, suele parecer impaciente, ya que su percepción del tiempo y su manera de relacionarse con él son diferentes a las del adulto. Al margen de que el tiempo es un proceso neuroquímico y que cada persona lo percibe de manera diferente, en el niño pequeño esta percepción está influida porque no concibe el pasado, el presente y el futuro desde un punto de vista intelectual adulto, resultándole muy difícil comprender el sentido del “mañana”, “la semana que viene” o “el mes que viene”. El niño vive mucho más en el presente que en el pasado o en el futuro, dado que es mucho más emocional que racional y, con el crecimiento, el desarrollo y la educación, va adquiriendo una concepción del tiempo diferente. La impaciencia se puede aprender, aunque también el niño puede ser impaciente por naturaleza y mantener esta actitud a lo largo de su vida adulta.

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E.E.I.

PERFECCIONISMO.

Este texto forma parte de los cursos de Educación Emocional Infantil impartidos por el autor.

El perfeccionismo es una cualidad que, a priori, parece ser necesaria y deseable para desenvolverse en la vida, sobre todo en la faceta profesional. Sin embargo, no es algo que, generalmente, se enseñe en la escuela o en las familias de manera directa, como un valor en sí mismo. El perfeccionismo es “enseñado” al niño a través del ejemplo que se le da en la casa, a través de la exigencia, la crítica u otras maneras “emocionales” de transmitir los patrones de conducta. El niño también puede aprender él sólo a mantener una actitud perfeccionista por diferentes vías. La cuestión no es tanto si el niño es perfeccionista o no, sino el grado en que lo es: ¿está esa cualidad en su justa medida o fuera de justa medida?

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A aquellas personas que hagan uso libre de este material les ruego que incluyan una alusión a José Antonio Sande como autor del mismo y un enlace a esta página web. Gracias.

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